Esposas en el supermercado

Como bien les relaté en la anterior aventura, Marcia y Nuve se hicieron amigas íntimas y entrañables. Miguel y yo debíamos aceptar esa relación que además era más que excitante para nosotros, relación que compartíamos los cuatro, semana a semana. Pero ambas niñas no terminaron allí. A esa altura el sexo se contituía en el centro de sus vidas... y de las nuestras.

Como una semana después de aquella orgía memorable, ellas habían ido al supermarket del pueblo para comprar algunas cosas que necesitaríamos para las dos semanas siguientes. Las muy provocativas niñas habían llevado cortísimas faldas, remeras ajustadas sin brasserie debajo, ostentando sus brutos pezones, y además cortísimas, que dejaban sus ombligos al aire. ¿Que digo? ¿su ombligos? pero si apenas les cubrían los senos. Cualquiera que estuviera ligeramente inclinado podría mirar la parte inferior de sus globos, Como consecuencia de semejante presentación, se produjo la siguiente historia.

Todos los repositores del negocio eran hombres jóvenes, que no dejaron escapar la ocasión para lanzarles frases insinuantes a nuestras esposas. Ellas rendían tributo con sonrisas simpáticas y contoneos insinuantes. Por aquellos días, Marcia le confesó a Nuve que ya no usaba ropa interior, porque al caminar, sus labios vaginales se frotaban entre sí y apretaban su clítoris, cosa que la mantenía caliente todo el día. Nuve terminó adoptando esa costumbre. Y las dos estaban cada día más putas.

Esa tarde del supermarket Marcía se agachó deliveradamente para mirar unos precios en la bandeja de abajo, y dejar que su corta falda exhibiera los jóvenes y redondos cachetes de su cola. Aquello fue una fiesta para los empleados, que iban y venían por aquel pasillo, no dejaban de mirar ni por un instante la cola de mi esposa. Nuve, al ver que aquello había tenido éxito y atraía las miradas excitadas de los jóvenes empleados, se agachó también mostrando lo suyo.

A partir de ese día, las visitas de ellas eran esperadas por el personal, que no dudaba ya en decirles las frases más calientes y provocadoras, a las que nuestras chicas se limitaban a responder con graciosos contoneos de caderas que provocaban más a los hombres.

Un atardecer, las niñas fueron de compras, como sucedía cada dos semanas. Ese día llegaron casi al filo del cierre del local, y el encargado de turno aceleró las salidas de aquellos que habían quedado rezagados comprando, a excepción de Marcia y Nuve, que no se percataron del cierre.

El caso fue que pasados unos quince minutos, las dos estaba en el fondo del supermarket eligiendo verduras, cuando al darse vuelta vieron que estaban observadas por el encargado y 5 empleados, todos muy sonrientes.

-Estábamos esperándolas desde hace dos semanas.-Dijo el encargado. Y a lo que Marcia respondió para qué las esperaban.

-Para follarlas-dijeron a coro y con entusiasmo, ya algunos exhibiendo miembros macizos como garrotes.

-Déjame, yo puedo con todos- dijo Nuve mientras se sacaba la poca ropa que llevaba y se recostaba sobre unas bolsas de patatas. Ni cortos ni perezosos los cinco empleados empezaron a lanzarse sobre ella, que era penetrada vaginalmente por uno y recibía en la boca la verga de otro, y la mamaban, la tocaban, la pellizcaban salvajemente.

Mientras el encargado del local prefirió a Marcia y la lanzó sobre las verduras, cayendo abierta de piernas, oportunidad que el hombre no desperdició para chuparle la concha como si fuera una naranja. En medio de los gritos de placer de Nuve que era usada por uno tras otro, Marcia empezó a gemir y a moverse, hasta que el Encargado la penetró de un sólo movimiento arrancándole un grito, y la tomó fuertemente de las tetas para moverla frenéticamente.

Al cabo de diez minutos apenas, Marcia había tenido varios orgasmos y el encargado acababa en su interior con tal ímpetu que la leche le chorreaba por los labios de la vagina. A esa altura, Nuve había sido puesta de espaldas, con su cola bien levantada y recibía la primera de las vergas más gruesas en su culo, y durante la media hora siguiente no haría otra cosa que ser enculada drásticamente por los cinco.

El encargado al ver esas escena, miró a Marcia, acarició sus nalgas hermosas y tersas, la besó y la puso de espaldas.

-¿No me dirás que vas a negarme el placer que tu amiguita le da a mis empleados?

Y ella asintió en silencio, sintiendo cómo sus nalgas se abrían para dejar paso a un miembro que ensanchaba su ya ensanchado orificio anal. Y gritó, aulló, gimió y se mordió los dedos mientras el encargado cavaba fuertemente en ella, y arremetía con ímpetu. Pero nada tenía que ver aquello con las embestidas de todo el grupo que sufrió su amiga, y que tra el último hombre recibido, quedó quieta de espaldas, jadeando y miraba casi de reojo a su amiga que estab siendo enculada.

Al final, el encargado despidió a Marcia con otro soberano polvo, y ambas chicas tomaron sus carros llenos de mercaderías y se fueron sin pagar en compensación.

Por la noche, cuando llegó MIguel el esposo de Nuve, no soportó la idea de que su esposa fuera cogida tan bárbaramente por un grupo tan grande y terminó dejándola.Ya que en los pueblos todo el mundo se entera, y esa no era la excepción.

Se imaginarán que esa misma noche yo disfruté de las dos y de sus doloridos culos en los que entraba un autobús, y me dí el gusto con ambas. De ahora en adelante, no me perderé para nada la mínima orgía que planeen las muy putas, porque según les oi secreteando en los rincones, irían al supermarket al día siguiente. Esta vez, no. No será así. La gente del supermarket podrá venir a casa y joderlas por toda la noche frente a un marido que disfruta de las virtudes de sus dos esposas.

PORNO