| Tenía
20 años y mi casa era frecuentada por un primo hermano de papa.
Era Ingeniero Agrónomo y con edad de unos 40 años, papá
tenía 50 años para esa época. Tenía una
granja fuera de la capital y siempre establecían conversaciones
mi padre y su primo referentes al tema agropecuario.
Mi primo a veces pasaba por casa y decía que lo acompañara
a casas de ventas de productos agrícolas. Un día si
me llamó la atención cuando me hace una pregunta a la
cual le respondía muy vagamente. ¿Qué piensas
tú de los marícos? A lo cual le conteste allá
ellos, peor por su puesto no pienso que sea normal que los hombres
hagan sexo entre ellos mismos o las lesbianas, Dios instituyo la unión
entre hombre y mujer. Y terminó allí esa conversación.
Un día me dice que tiene amistad con dos aeromozas de la línea
Air France y que mi tía (su madre); no va a estar en su casa
y que invitó a las dos jóvenes. Que si lo quería
acompañar a una aventura con las dos aeromozas. Como no era
de esperar, yo tenía pocas relaciones ya que tenía mi
novia y por los principios de mi educación familiar, solo Me
pareció interesante experimentar esa aventura.
Llegó el día y me presente en la casa de mi tía
y cuando me abre la puerta mi primo, me dice que esta hablando con
las chicas. Yo le ví con el auricular del teléfono y
solo escuchaba cuando el le decía. Si mi primo ya está
aquí, tiene 20 años, etc. Etc.
Regresa mi primo a la sala con dos vasos de wiskies, y me dice vamos
a ir tomando para que cuando lleguen las chicas estamos algo entonados.
Y mantuvimos una conversación amena. En eso me dice, siguieres
vete al cuarto y te desviste para que cuando lleguen las chicas le
damos una sorpresa. Yo me fui y al regresar mi primo estaba también
desnudo. Pero por mi mente no pasaba nada anormal ni con picardía,
mas bien ambos miembros estaban en estado de flaccidez. Pasan los
minutos y nada que aparecen las chicas. Yo le digo al primo, creo
que ya no vienen y me voy a vestir al cuarto. Cuando estoy en el cuarto
llegó el prime y me toma por la espalda y me tumba sobre una
cama. Yo sorprendido comienzo a forcejear y a reclamarle esa actitud.
El dice que luchemos, que ya las chicas van a venir y que con eso
nos calentamos. YO confuso por tal acción sigo forcejeando
y tratando de safarme, pero entre hacerme una llave con sus piernas
a lo cual yo no podía salirme y con sus brazos me tenía
sujetándome por la espalda con un abrazo del oso, como dirían
en la lucha libre. De pronto ciento que con una mano, me agarra mi
pene que para el momento estaba flácido pues como repito no
esperaba esa reacción del primo.
Me comenzó a estrujarlo al igual que mis bolas, yo le dije
que si era maríco y dijo, solo que quiero excitarme para que
cuando vengan las aeromozas estar calientísimo. A su vez, la
sensación de sentir que me agarraba mi verga y las bolas, me
empezó a relajarme pues no dejo de confesar que me empezó
a excitar y lo peor era que sentía entre mis nalgas su verga
que estaba totalmente rígida y sentía su calentura.
En una de esas me pude safar y me pare, y le dije que coño
le estaba pasando. Le manifeste creo me mentiste con los de las aeromozas.
El se sentó en el borde de la cama y me dijo que lo disculpara,
que ese juego no era con intensiones de hacerme algo que yo no quisiera.
Yo me tranquilice un poco y me senté al otro extremo de la
cama y baje la cabeza tratando de coordinar mis ideas de lo que me
estaba sucediendo.
El se me acerco y comenzó a hablarme para que me tranquilizara
y seguía pidiéndome disculpas. Pero en eso se me arrodillo
frente a mí y me suplicó que lo perdonara. Yo todavía
creía que todo eso era una pesadilla. De repente me tomó
de nuevo mi verga y metió su cabeza entre mis piernas y comenzó
a chupármelo. Yo ya explote entre la confusión y el
placer que aquello comenzaba a experimentar pues la sensación
era tan exquisita que me dije me doy por vencido. Y deje que hiciese
lo que quería
Luego me acosté boca arriba y el siguió mamando mi verga,
lo cual ya estaba que me reventaba y me dijo aguanta que ahora viene
lo mejor. Se fue al baño se unto algo un su verga y me dijo
que me pusiera de lado mientras me penetraba, a lo cual pegue un gemido
de dolor le dije que suave que eso dolía. Lo comenzó
y entre un mete y saca hasta que en una de esa sentí que lo
metió todo pues sentí sus bolas pegarme de mis nalgas.
Con una mano comenzó a pajearme y la sensación en ese
momento fue de locura. Mis prejuicios se borraron de mi mente. Me
hizo acabar y le llene su mano de leche con cuatro a cinco polvazos
que le dispare. Luego sentí cuando él acabo dentro de
mi pues sentí su semen caliente dentro de mi culo.
El me volteo y me chupo mi verga tragándose mi semen y lamiéndolo
lo dejo limpio.
Yo me pare de carrera y me fui a bañarme, para limpiarme de
todo aquello vivido en una desastrosa experiencia para mí.
Regrese a la habitación desvergonzado, pasando por mi mente
mil y un remordimientos, pensando que pensarían mi padre y
mis hermanos de aquello.
Mi primo, me trajo otro whiski el cual me lo tome de un solo trago,
para ver si ahogaba mi culpa y le pedí otro y otro, en total
me tome media botella de unos pocos minutos para ver si se me borraba
de mi mente ese mal recuerdo. Pero no me di de cuenta que el alcohol
mas bien me éxito mas de lo que yo creía.
Y salió de mí decirle a mi primo que ahora me tocaba
a mí, y le tome su verga y me la metí a mi boca. Al
principio la rechace, pero luego la tome de nuevo y me la metí
en la boca y se lo chupe hasta el fondo, debo reconocer que esa sensación
era súper agradable sentir como su verga se iba poniendo cada
vez mas gruesa y mas grande, con mi lengua le rodeaba la cabeza luego
por fuera se lo lamía hasta las bolas. En eso mi primo me dijo,
como que aprendiste rápido y me dijo si quieres gozar mas date
vuelta para hacer un 69, lo cual no sabía que me decía
y el se acostó poniendo su verga en mi boca y yo tome su verga
de nuevo en mi boca. Ambos nos mamábamos las vergas y gemíamos
de placer, con su mano la paso y comenzó a sobarme mis nalgas
lo cual me excitaba mas aún y en eso comenzó a meterme
un dedo por mi ano, luego dos y los movía con tal suavidad
que sentía que me moría. A tal extremo que creo oír
mis latidos del corazón. Así estuvimos por espacio de
varios minutos. Luego mi primo me dijo, sería justo que también
probases mi culo, e hice lo mismo que el me unte un gel, él
me dijo que me acostara boca arriba y él se sentó sobre
mi verga que parecía un hierro duro. Comenzó él
a subirse y bajarse, la sensación para mí por ser la
primera vez que penetraba un culo era agradable. Luego se paro y se
puso en cuatro y me dijo sigue cociéndome, mi verga estaba
como una braza de carbón según manifestó mi primo
y así entre metidas y sacadas me iba cogiendo ese culo, me
dijo que lo pajera. La posición lo permitía por cuanto
con una mano me apoyaba en su nalgas y con la otra por debajo le agarraba
las bolas y su verga y me decía dame duro carajita, que lo
está haciendo bien. El goce era espectacular, ya casi me iba
cuando mi primo me dijo: no acabes para que acabemos juntos. Se dio
la vuelta y frente el uno al otro me dijo vamos a pajearnos y nos
bañamos de semen uno al otro; lo cual hicimos. A mi me salieron
como cuatro chorros fuertes, el primero casi le pegó en el
ombligo y los demás lo apunte a su verga la cual quedó
toda blanca de mi leche. El algo más viejo que yo solo pudo
dispararme tres chorros pero de una leche más espesa que la
mía. Tomando el la iniciativa me dijo vamos a frotarnos las
leche y el me la restregó y yo a él. Luego me dijo vamos
a lamernos para limpiarnos. Yo nunca había probado semen, a
la primera impresión no me gusto, pero como veía que
el si sélo tragaba todo me dijo, primo no sabes lo que te pierdes.
Yo hice lo mismo y me la comí todita me la trague y reconozco
que su sabor era divino, luego nos chupamos para limpiarnos mutuamente
y a él le seguía saliendo liquido seminal lo cual me
lo trague todito.
Descansamos unas horas, el se quedo dormida al lado mió y yo
hice igual. De repente me desperté al sentir que me hacían
masajes con una loción aceitada lo cual me gusto, la sensación
del masaje era divino. Luego yo lo unte igual y comenzamos a luchar
como en la tarde temprano, pero ya sin inhibiciones. La sensación
de sentir los dos cuerpos resbalándose uno junto al otro era
agradable. Hicimos nuevamente nuestra rutina del día, él
me chupaba y yo a él, él me penetró y yo a él.
Mi primo me dijo cuando los volvemos hacer y yo le contesté
próximamente.
La segunda parte la narraré próximamente.
robert_guerrero_2006@yahoo.es

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