Querido suegro

Mi nombre es Betsie, y soy una mujer muy pero muy caliente. Estoy casada desde hace dos años con un muchacho que tiene un hermoso y atlético cuerpo pero un instrumento muy pequeño. Su nombre es Michael.

Pero no tenemos mucho sexo entre nosotros. Él está siempre cansado, y a lo sumo lo hacemos dos veces al mes, con suerte.

Un día mi suegro Jeremie, vino a casa.Yo estaba sola porque Michael se había ido al trabajo. Jeremie tenía la llave de mi casa porque algunas veces Michael y yo salíamos de viaje y necesitábamos que alguien vigilara nuestro hogar. Yo no esperaba a nadie ese día. Estaba dándome una ducha cuando el teléfono comenzó a sonar.

Fuí hasta el livingroom para atenderlo, desnuda y mojada como había salido del baño, y cuando me di vuelta ví a Jeremy parado enfrente mío, sus ojos estaban especialmente deleitados mirando mi cuerpo desnudo. Aquello fue muy excitante para mí.

No supe qué hacer. Parada allí toda desnuda con mi piel mojada.

-No sé qué estás haciendo aquí- le dije.

Él estaba sintiendo una atracción erótica muy fuerte. Yo traté de imaginarme toda una suerte de posibles explicaciones y escusas, pero no pude conmigo misma. La respuesta se leía en su rostro.

Corrí hasta mi cuarto pero él vino detrás mío, y le pregunté qué quería.

Él me explicaba: Gloria tú tienes un cuerpo hermoso, un par de tetas deliciosas, una cola perfecta y redonda, un hermoso montículo semejante al de una virgen...

Mis pezones se endurecieron. Comenzó a tocarme y me empujó a la cama.

Repentinamente su lengua comenzó a jugar con mi depilada vagina. Luego, masajeó y besó mis pechos, besándolos y lamiéndolos.

Sacó su miembro afuera y ¡sorpresa! estaba bastante grandecita y muy dura. La tomé en mi mano y la hice temblar con mis caricias. Me arrodillé y se la chupé.

Él sólo gemía. Luego me tomó, me dió vuelta y comenzó a penetrarme como lo haría un perrito con su perrita.

En esos instantes recuerdo que le dije: ¡Te amo por como me la metes!

Luego tuvo un orgasmo y yo el mío, pero siguió frotándome todo el semen por mi cuerpo, besando mis piernas, frotandose contra mí, y me poseyó otra vez, y luego otra, y otra....

Ooooh, qué dulce que fué hacerlo con él, y tantas veces.

Desde entonces, Jeremie y yo compartimos un hermoso secreto. Michael y mi suegra no lo saben.

¿Ser montada por Michael? Nunca más. Ni soñando.

PORNO